Gracias, equipo

A veces las palabras se quedan pequeñas, pero hoy queremos intentarlo. Porque lo que habéis hecho este pasado sábado en el Kilómetro Vertical de Valdezcaray no es solo colaborar o ayudar: es entregaros con el corazón, es regalar vuestro tiempo, vuestra energía y vuestra sonrisa para que esta montaña cobre vida.

Sois los que estáis antes de que llegue nadie y los últimos en marcharos. Los que aguantáis sol, viento, frío o cansancio sin perder la alegría. Los que marcáis el camino, dais ánimos, curáis rasguños y calmáis nervios. Sin vosotros, esta carrera no sería posible. Vosotros sois el alma silenciosa que sostiene todo esto.

Gracias por cada palabra de aliento, por cada botella de agua repartida, por cada cinta colocada y cada gesto invisible que suma más de lo que parece. Gracias por cuidar a cada corredor como si fuera único, por estar atentos a cada detalle y por hacer que todo fluya con una naturalidad que solo da el compromiso y el amor por lo que se hace.

Sois un ejemplo de generosidad y pasión. Y aunque el cronómetro marque tiempos y los dorsales pasen volando, lo vuestro deja huella. Una huella profunda, auténtica, imborrable.

De corazón, gracias por ser parte de esta locura hermosa que es el Kilómetro Vertical de Valdezcaray. Gracias por ser equipo. Gracias por ser familia.